Chávez podía ser una persona cordial en su trato personal cuando lo deseaba, pero intransigente en sus objetivos. Ello condujo al país a un despeñadero. Pocas personas le dijeron a Chávez las cosas con tanta franqueza como yo. Primero persuadiéndolo de la necesidad de un diálogo constructivo, pues tenía en sus manos una coyuntura irrepetible de poder político y económico para transformar al país. Luego, antes de que se promulgaran los primeros 48 Decretos-Leyes por Ley Habilitante, le advertí personalmente que ello significaría la ruptura del diálogo emprendido entre septiembre y noviembre de 2001, y que ello conduciría a un “choque de trenes”. Pero los oídos fueron sordos. Fue así como en diciembre de 2001 me correspondió liderar el primer gran paro nacional de 12 horas en protesta por las decisiones arbitrarias del gobierno, y en ese momento llegué a la conclusión de que Chávez quería pasar a la historia no como un estadista que concierta y escucha, sino como un revolucionario disruptivo e impositivo. Finalmente, antes de la crisis de abril, mis mensajes continuos por la televisión eran: “Rectifique, Presidente, se lo pedimos cívicamente, democráticamente”, o clamando porque no se tomaran políticamente a PDVSA, y allí están los resultados. De aquéllos polvos vinieron estos lodos.
Blog dedicado principalmente a temas de Américo Fernández publicados en la página editorial diario El Nacional de Caracas.
lunes, 13 de abril de 2015
Carmona: De aquellos polvos vinieron estos lodos
domingo, 12 de abril de 2015
Carmona veló por la integridad de Chávez
Jamás habría dado una instrucción de atentar contra la vida de Chávez. Habría sido contrario a mis principios morales, y además porque podría haber degenerado en una situación como la del 9 de abril de 1948 en Bogotá, con el asesinato de (Jorge Eliécer) Gaitán. Las Fuerzas Armadas cumplieron cabalmente su palabra de garantizar la integridad de Chávez, quien se encontraba bajo su custodia. Qué diferencia con la actitud posterior del régimen.
sábado, 11 de abril de 2015
Carmona y la sacada de Chávez
Como dije, Chávez estuvo dispuesto a salir a Cuba, y Fidel había también preparado desde La Habana un operativo con aviones y diplomáticos extranjeros. Antes, Fidel lo llamó para exhortarlo de que no se inmolara como lo hizo (Salvador) Allende en 1973. Pero como indiqué, varios generales se opusieron, alegando que el país no entendería que saliera impunemente teniendo las manos manchadas de sangre, todo ello favorecido por un ambiente emocional en Fuerte Tiuna, donde oficiales y civiles gritaban: “No pueden permitir que Chávez se vaya, eso sería una traición a la patria”, o cuando cerraron el aeropuerto de La Carlota y pusieron obstáculos en la autopista hacia La Guaira, para impedir que Chávez se fugara. Cuando se produjo el 13A la misión a La Orchila con un avión a la orden para que Chávez confirmara la renuncia escrita y viajara a La Habana, ya fue demasiado tarde.
viernes, 10 de abril de 2015
Lo que no pudo hacer Carmona
No aceptaría la figura de un gobierno provisional unipersonal sino de una Junta, y habría asegurado la salida de Chávez a Cuba, lo cual no estuvo en mis manos, pues fue una decisión militar previa a la encomienda de formación del gobierno provisional. Prevaleció pues el ambiente emocional sobre el racional, aunque desde luego, de haber salido Chávez a Cuba como se lo pidió Fidel Castro, la intención era desde La Habana incendiar al país y recuperar el poder, pero otras habrían sido las circunstancias.
jueves, 9 de abril de 2015
Carmona a Baduel: Así paga el Diablo a quien bien le sirve
Era predecible que ante errores como la negativa frontal del general Vásquez Velasco de cambiar a ningún comandante del Ejército, incluyendo a la Guardia de Honor de Miraflores, el plan de recuperación del Palacio, bajo las órdenes del general Raúl Isaías Baduel y del comandante Vietri Vietri se facilitó. Ambos han experimentado luego en carne propia aquello de que “así paga el diablo a quien bien le sirve”. Pero además, porque fue un error en el estamento militar la resistencia de varios generales a que Chávez saliera a Cuba, pues “debía ser juzgado”. Fue ese quizás el error capital del momento, sin desdeñar que algunos se rasgaron las vestiduras en defensa de una legalidad inexistente, y no entendieron que el objetivo único del Decreto de constitución del gobierno provisional era llamar al pueblo, depositario del Poder Constituyente Originario, a decidir en inmediatos y limpios comicios la relegitimación de los Poderes, bajo la supervisión de la OEA como garante de la plena restitución del orden institucional.
miércoles, 8 de abril de 2015
Carmona: Chávez se bajó solito del troino
martes, 7 de abril de 2015
Carmona no se arrepiente
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