viernes, 31 de enero de 2014

Homicidio culposo por no saber japonés



Un amigo fue a visitar, en la Unidad de Terapia Intensiva, al vecino japonés, víctima de grave accidente automovilístico. Encontró al amigo japonés todo entubado. Eran tubos por aquí, tubos por allá. Cables por todos lados. Se quedó allí parado, en silencio, al lado de la cama del amigo de ojitos cerrados, sereno, reposando con todos aquellas mangueras conectadas a su pequeño cuerpo. 
De repente, en un momento dado, repentinamente, el japonés con los ojos casi fuera de órbita, gritó:
- '¡¡¡ SAKARO AOTA NAKAMY ANYOBA, SUSHI MASHUTA!!! '


Dicho eso, suspiró y murió. Las últimas palabras del amigo amarillo quedaron grabadas en la mente del tipo. En el último día de la novena, después de la misa por el fallecido, el tipo se aproxima a la madre y a la viuda y abrazándolas les dice: - Doña Fumiko y doña Shakita, mi amigo Fuyiro, segundos antes de morir, me dijo estas palabras que no consigo olvidar:
'¡¡¡ SAKARO AOTA NAKAMY ANYOBA, SUSHI MASHUTA !!!'.

¿Qué quieren decir?
La madre de Fuyiro se desmayó casi al instante y la viuda lo miró asustada, sin decir palabra. 
Pero el tipo insistió:
- ¿Qué quieren decir esas palabras, señora Shakita?
La viuda lo miró con rabia y le respondió: -

'¡¡¡ NO PISES LA MANGUERA DEL OXÍGENO, HIJO E'PUTA!!!'

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