lunes, 14 de enero de 2013

El Brujo


            Aquellos pacientes atormentados por el asma no estaban en capacidad de comprender que la respuesta a su mal estaba en aquel polvillo que el médico pedía le llevasen luego de escobillarlo y recogerlo debajo de la cama, el escaparate y rincones de sus cuartos.  Por eso de voz a voz hasta perderse la cuenta le fueron eslabonando al médico un collar con el rótulo de “Brujo”.            Brujo ¡Qué ironía! Su único consuelo era que a Humberto Fernández Morán, todo un científico, también le decían “El Brujo de pipe”.  Pero de todas maneras no se avenía a aquel cognomento que costara la vida a muchos inocentes durante la edad media.  Era preferible explicarle bien al paciente.  Llevarlo, si era necesario, al visor tubular del microscopio para que viese los aparentemente invisibles ácaros vivientes en el polvillo sedimentado en los rincones de los cuartos.  De manera que así lo hizo y lo está haciendo el doctor Miguel Sambrano Perdomo, alergólogo y profesor agregado de la Escuela de Medicina del Núcleo Bolívar de la Universidad de Oriente.  Los ácaros, microscópicos arácnidos que viven en el sedoso polvillo de nuestras alcobas, pueden ser causantes alérgicos del asma y siendo ellos en ciertos casos alérgenos, es posible preparar con su detrictus una vacuna muy individual que libra al paciente de su asma alérgica, sin que esto, por supuesto, tenga absolutamente nada que ver con facultades sobrenaturales.


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