miércoles, 9 de enero de 2013

Vulnerados los derechos del peatón

       
¿El peatón tiene derechos?  Debería tenerlos, pero aparentemente no los tiene, o si los tiene o existen, los ignora o se los niegan.  Lo cierto es que por las calles de la ciudad camina el pobre, expuesto al minotauro de cuatro ruedas.  Ese raudo espécimen con el que la revolución industrial ha querido favorecer al hombre estrechado y arrinconado por las distancias, pero uno, mal comprendido y utilizado, sirve también para su desgracia acortándole el camino fatal hacia la invalidez y   la muerte.
            Posiblemente el chofer o conductor fue antes  peatón y experimentó los mismo temores y aprensiones de los viandantes que se cruzan en su ruta, para, como poseído por un mal ingenio, se ha vuelto demonio ante el volante.
            Por supuesto que no son todos, pero si innumerables los endemoniados que ponen en peligro a cada rato la vida del peatón indefenso.
           A  los conductores se han venido a sumar los buhoneros que invaden y oupan sórdidamente las calles y aceras como ocurre en el centro urbano de Ciudad Bolívar, dode el Gobernador y el Alcalde no se ponen de acuerdo para terminar con ese flagelo.
            En países europeos existen Códigos ruteros que precisan muy bien los derechos del peatón y organizaciones que lo protegen.  En Venezuela, donde los accidentes de tránsito están entre las primeras causas de muerte e incapacidad física, debería legislarse en torno a la materia porque el peatón no sólo está expuesto a la muerte repentina en cualquier cruce o calle sino también el envenenamiento por gases que escapan de los automóviles y a otros tipos de trastornos físicos y mentales debido al ruido de los vehículos y a la pelución atmosférica.


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